Sacrificar calidad en favor de la cantidad es un dilema conocido que cualquier persona debe resolver en su día a día, sobre todo cuando vamos a comprar. Lamentablemente, algunos gobiernos también operan de la misma manera cuando se trata de la conservación de nuestro medio natural, ya sea terrestre o marino. Este tema lo tratamos en un artículo reciente en relación con la ampliación de la Reserva Marina de los Freus en Ibiza y Formentera. Allí, el Govern Balear propone ampliar la reserva reduciendo sus niveles de protección, eliminando algunas restricciones a la pesca recreativa.
Reducir el nivel de protección de un espacio marino protegido eliminando restricciones, o ampliar su superficie sin aumentar los recursos para una buena gestión o, directamente, recortando la vigilancia como hizo el Gobierno central hace unos meses en las reservas marinas, tiene consecuencias. Si baja la protección, también baja la calidad de los hábitats y de las especies que debemos proteger. ¡No podemos esperar milagros!
Los espacios marinos protegidos y, sobre todo, las reservas integrales, son la herramienta más efectiva para recuperar nuestro mar, para llenarlo de peces, para crear oportunidades económicas para muchos sectores y para generar disfrute y bienestar a nuestra ciudadanía. Por ello, la prioridad número uno de nuestra fundación es la creación de más y mejores espacios marinos protegidos y reservas integrales.
Cuando se trata de proteger el mar no aceptamos que nos hagan elegir entre calidad y cantidad. Y, sobre todo, no aceptamos que no haya recursos para hacerlo posible.
El presupuesto que actualmente los gobiernos —tanto el central como el balear— destinan a la conservación de nuestro mar es muy bajo. No debe superar los 10 millones anuales. Esto es una miseria, teniendo en cuenta el activo que el mar representa para nuestras islas. Se necesita un presupuesto mucho mayor para tener una red de reservas marinas bien gestionadas y ejemplares. Supongamos que se destinan 50 millones, el equivalente al 0,72 % del presupuesto anual del Govern Balear. Es una cantidad relativamente pequeña comparada con otras partidas presupuestarias. Es lo mismo que cuestan 5 superyates o un puñado de chalés.
La ciencia y los datos demuestran que invertir en conservación marina es rentable. Tal como muestran los datos del propio Govern, algunas reservas integrales de Baleares han multiplicado el volumen de peces de interés comercial entre 8 y 17 veces. Las reservas integrales funcionan, pero tenemos muy pocas.
En este sentido, el Plan de conservación del mar Balear presentado en febrero de 2026 incluye el compromiso de ampliar la zona estrictamente protegida diez veces, creando hasta 600 km² de reserva integral. De estos, 500 km² se ubicarían en el Parque Nacional de Cabrera, que se convertiría en la mayor reserva integral del Mediterráneo, y los 100 km² restantes en otros lugares por definir.
Para garantizar que los espacios marinos protegidos nos proporcionen los beneficios que buscamos, es necesario ubicarlos donde corresponde: allí donde se encuentran los hábitats y las especies más valiosos, más singulares y con mayor capacidad de fortalecer nuestros recursos marinos. Nuestras alegaciones al Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Cabrera —una tramitación que, por cierto, el Govern ha retrasado un año más— van en esta línea. Ampliar y mejorar la red de espacios marinos de las Islas Baleares requerirá más investigación, más seguimiento y, sobre todo, más vigilancia. Regatear (ahorrar) en la protección marina no compensa.
Aniol Esteban - Director