El fondeo ilegal detectado sobre posidonia se reduce hasta el 6,4%
Publicado 05.08.2026
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El Informe Mar Balear 2026 actualiza el capítulo Respuesta, que recoge indicadores sobre las medidas de gestión aplicadas para mitigar las presiones sobre el medio marino en las Illes Balears.
Protección de la Posidonia
La presencia de embarcaciones recreativas en el litoral balear ha ido en aumento, especialmente durante la temporada de verano. Sin embargo, todavía se desconoce el número de embarcaciones que navegan y fondean en las playas de las Illes Balears. Este incremento de embarcaciones fondeadas supone una amenaza directa para las praderas de fanerógamas marinas, especialmente de Posidonia oceanica. Esta planta marina está protegida a escala europea, nacional y autonómica, tanto como especie como por el hábitat que forma, y se ha constatado que el fondeo mediante cadenas o cabos utilizando anclas o muertos contribuye a la degradación de sus praderas.
El Govern de les Illes Balears dispone de diversos servicios para reducir los impactos sobre el fondo marino:
- Servicio de Vigilancia de la Posidonia del Institut Balear de la Natura (IBANAT)
Este servicio actúa durante los meses de mayor saturación del litoral. En 2025 contó con 19 embarcaciones y realizó cerca de 181.500 actuaciones informativas y de vigilancia.
Este trabajo continúa dando resultados, ya que el porcentaje de fondeos inadecuados detectados se ha reducido hasta una media del 6,4 % en las Illes Balears, uno de los valores más bajos desde la puesta en marcha del servicio. En 2018 se registró el valor máximo de fondeos inadecuados (17,3 %). Como puede observarse en los gráficos adjuntos al final de esta nota, esta tendencia descendente se registra en todas las islas excepto en Ibiza, donde los fondeos inadecuados se han duplicado entre 2024 y 2025, pasando de 1.719 a 3.468 en tan solo un año.
- Campos de boyas de bajo impacto ecológico, instalados principalmente en áreas catalogadas como LIC (Lugares de Importancia Comunitaria)
Estos campos ayudan a reducir y evitar los daños del fondeo sobre hábitats sensibles, especialmente las praderas de posidonia.
En 2025, Ports IB gestionó ocho campos de boyas de bajo impacto ecológico. Mallorca es la isla con mayor número de campos (tres) y de boyas disponibles (115). Le siguen Menorca, Cabrera y Formentera (cada una con dos campos y 94, 90 y 88 boyas, respectivamente), e Ibiza (un campo y 39 boyas).
Mallorca y Formentera son las islas con mayor número de amarres para embarcaciones pequeñas, de hasta 8 metros de eslora. Ibiza, pese a disponer del menor número total de boyas de amarre, es la isla que destina la mayor proporción (21 %) a embarcaciones de más de 15 y de más de 20 metros de eslora.
Recogida de residuos flotantes
El aumento de la presión humana, turística y náutica en las Illes Balears incrementa la generación de residuos y la probabilidad de que estos acaben llegando al mar. Además de causar molestias a los usuarios del mar, los residuos marinos afectan negativamente a las especies, las comunidades y los ecosistemas marinos.
Aunque la solución a la contaminación marina pasa principalmente por las buenas prácticas de la sociedad y de las administraciones en materia de uso y gestión de residuos, el sistema de recogida de residuos flotantes mediante embarcaciones del Centro de Coordinación de Limpieza del Litoral (CCNL), impulsado por el Govern de les Illes Balears, constituye una herramienta para retirar los residuos que llegan a las zonas costeras del litoral balear.
El número de embarcaciones destinadas a esta labor se ha reducido prácticamente a la mitad, pasando de 40 embarcaciones en 2010 a 22-23 desde 2021. Como consecuencia, la cantidad de residuos recogidos también ha disminuido considerablemente, pasando de una media anual superior a las 200 toneladas entre 2004 y 2010 a 28 toneladas en 2024, es decir, casi diez veces menos.
Durante todo el periodo de seguimiento, el principal componente de los residuos recogidos ha sido el plástico (alrededor del 40 %), lo que pone de manifiesto la amenaza que supone para los organismos marinos, ya sea por ingestión, enmallamiento o incorporación a la cadena alimentaria.
El compromiso de la ciudadanía
La ciencia ciudadana desempeña un papel clave en la sensibilización y la divulgación, ya que las personas participantes no solo contribuyen al conocimiento científico, sino que también toman conciencia y amplían su comprensión sobre la conservación marina a través de la experiencia directa.
La implicación ciudadana en el conocimiento del medio marino continúa aumentando en las Illes Balears. Las plataformas de ciencia ciudadana marina Observadores del Mar, Biodibal y DAPERA, del Servicio de Protección de Especies del GOIB, han aportado miles de nuevas observaciones sobre biodiversidad marina, contribuyendo así a una mayor concienciación ambiental.
Entre 2000 y 2025, Observadores del Mar validó más de 24.000 observaciones de especies y hábitats marinos en el conjunto de España. Cabe destacar que una de cada tres de estas observaciones (más de 8.000) se realizaron en aguas de las Illes Balears. Además, 8 de cada 10 observaciones validadas en las Balears entre 2020 y 2025 se registraron en áreas marinas protegidas.
Por su parte, Biodibal ya supera las 20.900 observaciones del medio marino correspondientes a más de 1.600 especies marinas. Paralelamente, el proyecto DAPERA continúa ampliando el conocimiento sobre peces raros con 455 citas registradas.
La protección de la posidonia, la regulación del fondeo sobre los hábitats marinos, la retirada de residuos y la participación ciudadana en el seguimiento de la biodiversidad marina no solo favorecen la salud del mar, sino que también contribuyen a la conservación de los ecosistemas marinos y a garantizar los servicios ambientales que estos proporcionan.