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El Plan de Conservación Marina: una hoja de ruta para el mar Balear que debe dotarse de presupuesto y ambición

Veröffentlicht 17.02.2026

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El Plan de Conservación Marina: una hoja de ruta para el mar Balear que debe dotarse de presupuesto y ambición

Imagen: Vicent Guasch cedido a MARE con fines de conservación.

El Plan de Conservación Marina que ha presentado el Govern de les Illes Balears es un paso importante para avanzar hacia un mar más lleno de vida, resiliente y productivo. El documento establece compromisos importantes, como el impulso de nuevas zonas de protección estricta en aguas estatales, el refuerzo de la vigilancia, la aprobación de planes de conservación de especies y hábitats vulnerables y la extensión de la cogestión pesquera a toda la flota profesional antes de 2030. También se compromete a ampliar la protección estricta hasta un mínimo de 600 km² en aguas autonómicas antes de 2030, un aumento de la protección que debe celebrarse, pero sin perder de vista que la mayoría de estos espacios están previstos en aguas de Cabrera, una zona que ya disfruta de un alto nivel de protección. Por tanto, el incremento real de nueva protección estricta fuera de este ámbito será limitado. Deberemos estar atentos a cómo se ejecuta este plan y poner especial atención en que se tengan en cuenta las zonas con fondos de hábitats más valiosos y vulnerables a la hora de ampliar la protección estricta.

En la Fundación Marilles valoramos especialmente que el Govern apueste por ampliar los espacios de protección estricta. La ciencia demuestra que la protección estricta es la herramienta más efectiva para recuperar poblaciones de peces, regenerar ecosistemas y generar beneficios sociales y económicos, también para el sector pesquero.

Interpretamos este Plan como una respuesta al Pacto Azul Balear, presentado en 2023 con el apoyo de más de 200 empresas y organizaciones, cifra que se ha incrementado en los últimos años. Llega más tarde de lo que habría sido deseable, pero se ha presentado en un momento clave y con un amplio apoyo social. Además, establece una hoja de ruta que debería orientar tanto al actual Govern como a los futuros ejecutivos, de quienes no solo esperamos que lo cumplan, sino que eleven el nivel de ambición.

Ahora bien, el reto es claro: pasar de las palabras a los hechos. El compromiso con la conservación marina no se mide solo con palabras, sino con calendario, responsabilidades claras y presupuesto suficiente. Nos preocupa que el Plan nazca sin una asignación presupuestaria definida que garantice su ejecución efectiva.

El Govern es quien en última instancia debe ejecutarlo, pero su éxito dependerá (1) de la implicación de los sectores que viven del mar —pesca, náutica y turismo—, y (2) de apoyarse en la mejor información científica disponible y en la colaboración con el Gobierno de España en aquellas competencias que no son autonómicas. El reciente Proyecto de Ley del Mar Balear puede ser una herramienta clave para consolidar jurídicamente muchos de los objetivos planteados y reforzar sus garantías de cumplimiento. Confiamos en que los partidos tengan altura de miras para dar apoyo a ambos documentos, tanto en el Parlament de las Illes Balears como en el Congreso de los Diputados.

Baleares tiene la oportunidad de convertirse en un referente internacional en conservación marina. Un mar bien conservado es esencial para el futuro económico, social y ambiental de las Islas, y es también el mejor seguro frente al calentamiento acelerado del mar.

La Fundación Marilles hará un seguimiento activo del despliegue del Plan para que se traduzca en resultados reales. Es el momento de estar a la altura del reto y convertir esta hoja de ruta en una realidad tangible para el mar Balear.

Aniol Esteban, director de la Fundación Marilles, ha dicho: “Esta es una semana importante para el futuro del mar Balear. Hace muchos años que la sociedad balear pide más acción política y más financiación para conservar el mar que nos rodea. El Pacto Azul Balear fue la muestra más evidente. Celebramos que el Govern haya dado este paso y haya anunciado medidas importantes. Las palabras están bien, pero falta presupuesto y es necesario elevar el nivel de ambición. Los compromisos, además de palabras, necesitan recursos para hacerse realidad. Si no, corremos el riesgo de que quede en un manifiesto preelectoral.”