El número de incidencias por contaminación fecal en las playas de Baleares se duplica entre 2024 y 2025
Published 13.01.2026
Share
Foto: David Arquimbau
La calidad del agua de baño de las Illes Balears empeora en los últimos quince años mientras las playas de Menorca afrontan una mayor presión de usuarios y embarcaciones
El Informe Mar Balear 2026 se estrena con la presentación del nuevo capítulo Playas, que analiza el estado y la evolución de estos espacios en las Illes Balears a través de tres ámbitos clave: la calidad sanitaria del agua de baño, el uso y la densidad de usuarios, y la presión ejercida por las embarcaciones fondeadas.
Este capítulo pone de manifiesto que nuestras playas no solo sufren una pérdida progresiva de la calidad del agua, sino que también soportan una presión creciente de bañistas y embarcaciones. Es imprescindible extender el seguimiento de usuarios y embarcaciones en las playas, actualmente limitado a Menorca, al resto de islas, con el fin de mejorar la gestión de estos espacios y garantizar tanto la conservación de los ecosistemas marinos como una experiencia segura y satisfactoria para los usuarios.
Las conclusiones muestran que, a pesar de mantenerse valores generales de calidad y uso dentro de los parámetros habituales, la tendencia es de empeoramiento de la calidad del agua y de aumento de la presión humana y náutica.
Calidad de las aguas de baño en las Illes Balears
Desde 2010, la proporción de aguas de calidad excelente ha disminuido, mientras que ha aumentado la de calidad buena. Además, de forma sistemática, las playas urbanas presentan peores resultados en cuanto a calidad del agua.
En 2025, el 70 % de las playas de las Illes Balears obtuvieron una calificación excelente. Formentera y Menorca son las islas con mejor calidad de las aguas de baño, con una calificación excelente en el 100 % y el 80 % de sus playas, respectivamente.
Ibiza es la isla con más puntos por debajo de la categoría excelente, con un 29 % de calidad buena y un 10 % de suficiente. Todos los puntos con calidad del agua insuficiente se localizaron en Mallorca, concretamente en Albercuix (Pollença) y Cala Egos (Santanyí).
El número de incidencias por contaminación microbiológica se duplicó en 2025 respecto a 2024, pasando de 46 a 92. De estas, 20 fueron prohibiciones de baño y 72 recomendaciones de no bañarse. Los municipios más afectados por estos episodios de contaminación fecal fueron Sóller, Santanyí, Calvià y Ciutadella.
Entre 2020 y 2025 se registraron un total de 396 incidencias: 313 recomendaciones de no baño, 82 prohibiciones de baño y una en la que el agua fue declarada apta para el baño. Un total de 11 municipios presentaron incidencias todos los años del periodo de estudio (2020–2025): Santanyí, Calvià, Palma, Sant Josep de sa Talaia, Ciutadella, Pollença, Manacor, Sant Antoni de Portmany, Capdepera, Llucmajor y Alcúdia.
Los muestreos de coliformes se realizan únicamente durante el verano, coincidiendo con la temporada alta turística, lo que implica que la calidad del agua durante el resto del año queda fuera del sistema oficial de control.
Uso de las playas de Menorca
El litoral es el principal recurso turístico de las Illes Balears y, durante el verano, concentra una elevada afluencia de usuarios en las playas. Sin embargo, Menorca es la única isla que dispone de datos sobre la presión humana y náutica en sus playas. Entre 2018 y 2024, el número de usuarios en las playas de Menorca ha aumentado un 10 %, y el porcentaje de playas que superan los 1.000 usuarios diarios máximos ha pasado del 14 % al 17 %.
El aumento de usuarios es gradual, interrumpido por la crisis sanitaria derivada de la COVID-19 en 2020. El número máximo de usuarios se registró en 2021, disminuyendo un 10,5 % en 2022, para volver a aumentar hasta valores similares a los de 2021 en 2023. La disminución de usuarios en 2024 podría deberse a la metodología empleada ese año.
En 2023 y 2024, las playas urbanas concentraron el mayor número de usuarios en comparación con las playas vírgenes y son las que disponen de menos espacio por bañista. En 2024, el 17 % de las playas presentaron densidades muy elevadas de usuarios, con menos de 5 m² de superficie de playa por usuario, lo que se considera una superficie insuficiente.
En cuanto a la capacidad de carga de usuarios que puede soportar cada playa, desde 2018 esta se sitúa casi siempre por encima del límite óptimo del 100 %. En 2024, el 36 % de las playas superaron este límite de capacidad de carga (>100 %). Se trata principalmente de playas vírgenes con servicios. Las playas con mayor presión de usuarios (>200 %) son también playas vírgenes con servicios: Macarelleta (575,5 %), Cala en Turqueta (424,7 %), Cala Mitjana (371,3 %), Es Talaier (311,2 %) y Macarella (203,3 %).
Es esencial continuar con los programas de monitorización y ampliar la información sobre el uso de las playas al resto de las islas para mejorar la gestión de las zonas de baño, garantizar una experiencia satisfactoria y segura para los usuarios, y asegurar la sostenibilidad y el equilibrio de estos espacios naturales que concentran una gran presión humana, entre otros impactos, en un espacio muy reducido.
Embarcaciones fondeadas en playas de Menorca
Con el paso de los años se observa un aumento gradual de la presencia de embarcaciones fondeadas en las playas de Menorca. En los últimos cinco años, el número de embarcaciones fondeadas diariamente durante la temporada estival ha aumentado un 48 %.
Las playas vírgenes con servicios son las que soportan una mayor carga náutica. Entre 2018 y 2023, la media de embarcaciones diarias en este tipo de playas aumentó un 68 %. En 2024, estas playas soportaron una media de 26,4 embarcaciones diarias, mientras que las playas urbanas registraron una media diaria de 14,2 embarcaciones.
El número máximo de embarcaciones fondeadas registradas en una playa aumentó un 137 % entre 2018 y 2023, alcanzando las 142 embarcaciones en la playa de La Vall-Es Bot y Es Tancats, el valor más alto registrado en el periodo 2018–2023. En 2024 se produjo un cambio metodológico que impide la comparación de los datos.
El aumento de embarcaciones fondeadas en playas, probablemente impulsado por una amplia oferta turística de alquiler de embarcaciones recreativas, conlleva riesgos ambientales como la destrucción de hábitats por el anclaje, la contaminación del agua y el ruido submarino.
Disponer de información sobre el número de embarcaciones fondeadas en playas es imprescindible para evaluar la presión náutica que ejercen sobre el medio, estudiar las posibles consecuencias sobre los ecosistemas marinos y establecer medidas que garanticen la seguridad de los usuarios (bañistas, practicantes de esnórquel, buceadores, piragüistas, etc.) y de los navegantes, así como la conservación de los espacios naturales. Por ello, es urgente ampliar esta información al resto de las islas.
Estas son algunas de las conclusiones del capítulo Playas del Informe Mar Balear 2026. Las playas forman sistemas complejos, dinámicos y muy frágiles que aportan beneficios ecológicos y económicos a la sociedad balear. Ayudan a proteger el litoral y son uno de los principales atractivos turísticos de las islas. Una mala calidad de las aguas de baño y una elevada carga de usuarios amenazan su conservación. Para establecer una gestión adecuada de las playas, es necesario conocer su evolución sedimentaria, la frecuentación por tierra y mar, y contar con un control sanitario de las aguas de baño.
El capítulo completo Playas ya se puede consultar en la web del Informe Mar Balear: https://www.informemarbalear.org/playas/